Colección hecha con residuo textil desafía en Colombiamoda al consumismo


Ser el artífice de “la primera pasarela en Latinoamérica 100 por ciento de remanufactura” dejó al diseñador venezolano Alejandro Crocker ovacionado en la edición 34 de Colombiatex+Colombiamoda 2023 con una colección que desafía al consumismo y la industria con el lujo consciente y el reciclaje creativo.

Con “Loco Afán“, nombre inspirado en el libro del escritor y activista chileno Pedro Lemebel, intuía que algo podía pasar por ser una pasarela que “rompe completamente en todo”, por los materiales que utilizaron y las manos que fabricaron las prendas.

“La gente se tomó la molestia de ver ropa hecha con lo que la sociedad considera desperdicios”, dijo a EFE, Crocker, quien reconoció que utiliza a la moda como “excusa” para crear una consciencia y dejar un mensaje: “Sí nos podemos cuidar, sí podemos hacer algo, la basura no existe”.

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Foto de EFE/ Luis Eduardo Noriega A.

Coser una nueva vida

Esta colección adquirió aún más sentido cuando se vinculó el “Parche Costurero“, una iniciativa de la Fundación Procrear en la que participan población vulnerable, especialmente migrantes venezolanas y mujeres trans, quienes desfilaron en la feria los diseños que ellas mismas cosieron en un taller en Bogotá.

“Ellas, a través de las costura, están bordando una nueva vida”, comentó el diseñador.

Para la participación de la marca en Colombiamoda, la Reinas del Caribe, un colectivo de mujeres afro, también se sumó convirtiendo pedazos de tela de dos y tres centímetros en llamativos turbantes y tocados que lucieron las modelos en su salida a pasarela.

Crocker contó que para esta colección, hecha en su totalidad con residuo textil, “no se compró ni un centímetro de tela”, incluso hay faldas fabricadas con cortinas de un viejo teatro de Bogotá, aprovechando las partes que aún servían para darles un nuevo uso.

“El reto es que estéticamente se vea bien, que la gente lo quiera usar y que, además, entienda que lo que está usando iba a terminar en un vertedero”, sostuvo el diseñador, que lleva 20 años en lo que llama reciclaje creativo.

El trabajo en su taller, con un equipo de 15 personas, inicia con la llegada de piezas que “en teoría” no tienen más vida, para ser completamente desarmadas, pasar por un proceso y volverlas a armar con criterios creativos, de diseño y funcionalidad.

Las telas hablan

Como los mueve la “pasión” por entender que toda prenda tuvo un consumo de vida y de recursos, y que “no la podemos desechar”, poco a poco han ido descubriendo cómo funciona: un bolsillo queda bien en un hombro, una pretina puede ser un cuello o una pierna termina siendo un delantero.

“Todas las prendas tienen que seguir circulando”, advirtió el venezolano, que lleva nueve años radicado en Colombia.

Después de ondear al final del desfile una bandera con el mensaje “Todos somos uno” y de invitar a que la huella que dejemos en el mundo sea “lo más limpia posible”, Crocker espera que la industria de la moda, la segunda más contaminante, tenga prácticas conscientes y escuche a los materiales.

“Las telas hablan. Lo juro. Las pongo en el maniquí y le digo a mi equipo: ‘escuchen el material porque ya tuvo un consumo de agua, de electricidad, de tiempo de un ser humano’. Eso hay que respetarlo”, finalizó el diseñador.

Con información de EFE


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