¿Politiquería o una piedra alojada en el pecho?



“Si a uno 
le dan 
palos de ciego, 
la única

respuesta eficaz es dar
 palos 
de vidente.”

MARIO BENEDETTI

“Busco guerra en la paz, paz en la guerra,

el sosiego en la acción y en el sosiego

la acción que labra el soterraño fuego

que en sus entrañas bajo nieve encierra

nuestro pecho. Rodando por la tierra

al azar claro del destino ciego

vida en el juego y en la vida juego

buscando voy. Pues nada más me aterra.”

MIGUEL UNAMUNO

Cómo olvidar la imagen de doña María Icela Valdez Chaidez hincada ante López Obrador. Cuatro años han pasado de que la presidenta del colectivo “10 de marzo”, grupo de madres buscadoras, se hincó en Palacio para solicitarle ayuda al presidente para encontrar a su hijo Roberto. En ese momento Andrés Manuel prometió un nuevo encuentro; este sigue sin llevarse a cabo.

En el no tan lejano 2019, López Obrador iniciaba su gobierno lleno de promesas que hoy sabemos vacuas. A estas alturas ni siquiera quiere otorgar un bálsamo de empatía hacia las madres que acuden con él. Atrincherado en su atril palaciego dice que esa y otras peticiones por el estilo son politiquería. Que la víctima es él.

Un miserable es, eso sí, el que desdeña a una madre que busca a un hijo.

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No es politiquería pedirle al presidente de la nación reciba a las madres buscadoras para escuchar del dolor por el que atraviesan.

No, no es oposición el dolor que supura cada poro del familiar que ha perdido un ser querido. Tampoco el grito del que pide ayuda, así sea de los propios miembros del crimen organizado que le arrebataron a una persona.

Una barrera de ruido, palabras y acusaciones contra quienes alzan la voz. No es la primera vez que AMLO aduce el “respeto a la investidura”. Cada vez que un contingente herido por la violencia le solicita una audiencia, él revira y acusa y vuelve a herir…

Ninguna de las buscadores pretende “golpear” a López Obrador o a su gobierno. Suficientemente golpeada tienen el alma estas mujeres; sus manos sangrantes producto de buscar cuerpos con picos y palas.

López Obrador quiso y pudo recibir a las madres de los desaparecidos de Argentina. Habló, dialogó con ellas. No le atañe. Buscaba la foto. No le interesa saber que en casa hay cerca de 500 colectivos similares.

En el colmo de la crueldad, su gobierno encía a los Siervos de la Nación para que hagan un censo de los desaparecidos

Y sí. López Obrador dice que su pecho no es bodega. Coincido. En su pecho no cabría siquiera un corazón que se hermanara con el dolor ajeno. No va a hospitales por considerarlo “politiquería”, no se presenta en las grandes inundaciones por lo mismo.

No fue a Tlahuelilpan. No recibió a Sicilia, ni a LeBarón. Tampoco a las madres buscadoras. A los padres de Ayotzinapa, ya saben, los utilizó.

Igual que como sucede con la “titular” de la CNDH, su corazón es de piedra.

Lo mismo va para Nadine Gasman, titular de INMUJERES, quien dijo: “a las mujeres que se dedican a la política ‘aguantar vara’, ‘no victimizarse’ y saber diferenciar ‘política’ (que es pinche, dice) de ‘violencia política de género’”. Le deseo que nunca tenga que sufrir la violencia de perder a un ser querido, reclamar, y que el presidente le diga que es politiquería.

Porque ni a politiquería llega —sino más bien tragedia absoluta— que a las activistas del colectivo “Amor por los desaparecidos” hallaran en fosas los restos de 28 personas y ahora son investigadas por la Fiscalía General Estatal, por exhumación de cadáveres…

Mientras tanto en Palacio presumen la baja en homicidios en el país a partir de 2019. Siento disentir. La baja se dio a partir de 2021 y no es para ufanarse cuando ya se superaron los 162,000 asesinatos. Además, a lo anterior hay que sumarle el incremento exponencial de desaparecidos (eufemismo para llamar a los asesinados aún no encontrados). Por cierto, esas cifras de la SSPC siguen SIN coincidir con las del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública y las diversas Organizaciones de la Sociedad Civi.

Doña Ceci Flores, presidenta fundadora del colectivo “Madres Buscadoras de Sonora” invitó a López Obrador a unirse a una jornada de búsqueda: “le aseguro que podrá distinguir entre desesperación y ‘politiquería’”. Eso no ocurrirá ya que la negativa de López Obrador surge porque doña Ceci se sentó antes con la Señora X. López Obrador solo entiende de genuflexiones hacia su persona, nunca del dolor ajeno. La única plañidera puede ser él.

López Obrador es el ser más insensible sobre la faz de la tierra, no es digno del gran pueblo de México.

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