Un escenario «duro» en Corredor Seco de Centroamérica, disminución de lluvia y El Niño


Un escenario “duro” es lo que actualmente se observa en el Corredor Seco, una zona donde habitan unos 11.5 millones de centroamericanos, a causa de la disminución de lluvia y del fenómeno de El Niño, lo que impacta directamente en la agricultura y la ganadería, según señaló Raúl Rodas, director del Organismo Internacional Regional de Sanidad Agropecuaria (Oirsa), a EFE.

El Corredor Seco Centroamericano es una zona geográfica que se extiende desde el sur de México -desde Chiapas– y abarca los países de Guatemala, El Salvador, Honduras, Costa Rica y Panamá. A los que se suman determinadas zonas áridas de República Dominicana y Belice.

Los fenómenos de la canícula -disminución o ausencia de lluvia-, El Niño -que provoca intensas lluvias en ciertas regiones del mundo y sequías en otras- y los impactos que ya ocasiona el cambio climático en la región ponen en alerta a los Estados y demandan acciones para apaciguar los efectos.

Una canícula prolongada

Rodas explicó en una entrevista con EFE que “cada vez es más frecuente que el tema de cambio climático incide directamente en la producción agropecuaria” y “obviamente la conocida como la canícula por supuesto que sí tienen una incidencia”.

Señaló que la canícula es un fenómeno “relativamente” normal que ocurre en un período de tiempo, sin embargo, “cada vez vemos que es una canícula más prolongada, más intensa, que provoca menos lluvia”.

La especialista en crisis climática del Oirsa, Rosario Gómez, también explicó a EFE que la canícula o veranillo es una disminución de lluvia, aunque “muchas veces se confunde con que es un período que no va a llover, pero básicamente es una disminución en los acumulados totales de lluvia”.

“Es un fenómeno totalmente normal que ocurre cada año, hay diversos factores que lo pueden incrementar o no. Ocurre entre (los meses de) julio y agosto y también incrementa la temperatura”, dijo.

La experta señaló que entre los factores que pueden incidir en la prolongación de este período de disminución de lluvia se encuentra el fenómeno de El Niño, que supone un incremento en la temperatura de la superficie del mar en la parte del Pacífico Tropical.

Una zona “no tan favorecida”

El director del Oirsa apuntó que el Corredor Seco “siempre ha sido una zona, lastimosamente, no tan favorecida por condiciones climáticas naturales de lluvia o una precipitación normal, hemos tenido condiciones de áridas relativamente pronunciadas en esa zona”.

El escenario en este momento es duro porque prácticamente tenemos mucha menos lluvia en el Corredor Seco y obviamente los cultivos que se establecen sin sistemas de riego están siendo duramente golpeados”, señaló.

Lo anterior, de acuerdo con Rodas, “obliga al sector productor, tanto en la parte agrícola como agropecuaria, a prepararse con abastecimiento de alimento para la parte de ganado y la construcción y puesta en operación de sistemas de riego alternativos”.

Los sistemas de riego son mecanismos con los que se logra un aporte de agua en los cultivos, capaz de suplir las necesidades hídricas de las plantas, que no se ven cubiertas únicamente por las precipitaciones.

“Los países que no hayan hecho esa previsión (de establecer sistemas de riego) con suficiente tiempo van a ser duramente afectados en la producción de granos básicos y en la producción de alimento para ganado”, advirtió Rodas.

Desorden climático y plagas

Además de la canícula y de El Niño, el “desorden climático” tienen “una incidencia directa en el surgimiento de plagas y enfermedades en algunos países de Centroamérica”, aseguró el director del ente.

“Está íntimamente relacionado las variables climáticas con el surgimiento o el incremento de plagas y enfermedades, ya sea endémicas, que existen en los países, o plagas de importancia cuarentenaria, que es la llegada de plagas de otros país que pueden ser arrastradas por fenómenos naturales”, sostuvo.

Por ejemplo, el gusano barrenador “había sido erradicado y solo se mantenía con algún nivel de incidencia baja, bajísima, en el conocido tapón del Darién en Panamá, frontera con Colombia”.

Sin embargo, en las últimas semanas se ha tenido alerta por parte de las autoridades panameñas, expuso Rodas.

“El resurgimiento de la incidencia del gusano barrenador pudiera estar relacionado con el tema del clima, por condiciones climáticas que favorecen el resurgimiento de plagas que habían permanecido por décadas en niveles prácticamente insignificantes”, indicó.

Rodas dijo que la posición del Oirsa es de alerta para la detención temprana de posibles surgimiento de brotes de plagas y enfermedades que afectan la agricultura.

“Si impacta una enfermedad o plaga en granos básicos, como maíz, fríjoles y arroz, estamos hablando de seguridad alimentaria”, afirmó.

Con información de EFE


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